COMO NO RONCAR MÁS CON ESTOS TRUCOS


Roncar es considerado como un problema social que afecta tanto a la pareja como a la familia, incluso la persona que ronca se llega a sentir en algún momento incómoda. 


No es raro encontrar parejas que han optado por dormir en cuartos separados como única solución a este problema.

Alrededor del 45% de los adultos padecen de ronquido ocasional y al menos el 25% son roncadores habituales. De este grupo el 60% son hombres y el 40% mujeres.

El ruidoso sonido del ronquido se produce cuando el flujo de aire encuentra una obstrucción al pasar por detrás de la boca y la nariz. Esta es la parte colapsable de la vía respiratoria, en donde la lengua y la parte superior de la garganta se encuentran con el paladar blando y la úvula (campanilla). Cuando estas estructuras chocan entre sí y vibran durante la respiración producen el ronquido.

Las personas que padecen de ronquido tienen al menos alguno de los siguientes problemas: una alteración en el tono muscular de los músculos de la boca y la garganta (flaccidez); un engrosamiento excesivo de los tejidos de la garganta; el tamaño aumentado del paladar o la úvula; o una obstrucción nasal.

En los últimos años se ha llegado a la conclusión de que roncar puede ser, además, el síntoma de una enfermedad conocida como la apnea obstructiva del sueño. En estos casos, la obstrucción está en un estado tan avanzado que el ritmo de la respiración se detiene por diez segundos o más, disminuyendo la oxigenación necesaria. Las personas que padecen de apnea pueden presentar de 30 a 300 eventos por noche: las consecuencias inmediatas son que el corazón trabaja más deprisa para compensar esta falta de oxigenación al cerebro, la aparición de irregularidades en el ritmo cardíaco, el aumento de la presión arterial y las enfermedades del corazón.

Los afectados no logran llegar a niveles profundos de sueño, ya que su organismo no se lo permite por la falta de oxigenación. Las consecuencias más visibles de esta alteración son la somnolencia y fatiga durante el día, la dificultad para concentrarse, los dolores de cabeza al despertarse, los accidentes por quedarse dormidas conduciendo, el dolor de boca y sequedad de la garganta.

¿Cómo se puede aliviar el ronquido?
Para la persona que ronca y no tiene síntomas de apnea se recomienda seguir una vida sana haciendo ejercicio y tratando de estar en su peso adecuado. También se recomienda evitar tomar pastillas para dormir, consumir alcohol por lo menos cuatro horas antes de dormir y las cenas abundantes. Pero cuando estos remedios no son efectivos la única solución posible es la médica.

El tratamiento médico del ronquido y la apnea del sueño involucra todas aquellas medidas o pautas de cuya aplicación resulta una atenuación o supresión del problema, sin mediar una posible intervención quirúrgica. Existen medidas generales, útiles para todos los roncadores, como por ejemplo, la posición que adoptan en la cama para dormir, y medidas especiales para cada caso, según sea el motivo especifico que lleva a roncar.

En algunos casos se hace necesario el uso de un CPAP (presión de aire positiva continua). Se trata de un aparato que debe colocarse al lado de la cama y que mediante una conexión a una máscara facial produce una presión positiva continua de aire que vence la resistencia del organismo, forzando, de esta manera, el ingreso aéreo.

Otra alternativa son las prótesis dentales, aparatos de uso bucal re-movibles que, al ser colocados en la boca durante la noche, atenúan el ronquido. Su misión es evitar la caída de la lengua hacia atrás, aumentando así el espacio para el pasaje aéreo.

La indicación de tratamiento quirúrgico surge de la necesidad de resolver un verdadero problema de salud, cuando los tratamientos médicos o conservadores han fracasado. La historia de la cirugía para este tipo de problema ha cambiado radicalmente. Antes la única opción eran complicadas cirugías que requerían internación y conllevaban riesgo para el paciente. Afortunadamente, hoy en día se ha llegado a la solución quirúrgica poco invasiva, que se realiza de forma ambulatoria y sin riesgo alguno.